La Educación en Manos Privadas
Discurso para Lenguaje
La Educación en Manos Privadas
Queridos amigos:
Lamentablemente, por estos días, las acciones realizadas por los estudiantes universitarios de todo el país, dirigidas a frenar un proyecto de ley, han sido tergiversadas. Además, este proyecto ya fue firmado por el Presidente, en una ceremonia casi clandestina, pero dándole su irrestricto apoyo a ésta y otras mega-reformas en la forma de financiamiento de la educación en Chile.
Esta ley pretende, en su fondo, apoyar a que cada vez más estudiantes tengan acceso a la educación superior, ya sea en una universidad, tradicional o privada, un Centro de Formación Técnica o un Instituto Profesional, para así darle la posibilidad a todos de pactar el pago de los estudios con una entidad financiera, con el Estado como garante de este proceso.
Se ha tildado a los universitarios de egoístas, de no pensar en los demás alumnos de otras instituciones que igual requieren de educación. Pero éstos, al contrario de lo que se cree, se han esmerado en defender los derechos de toda una sociedad, a la libre educación pública y, por sobre todo, a la libre decisión en la educación.
Esta ley, pese a lo que trate de hacernos creer el señor Bitar, con millonarias propagandas en los medios, aumenta la brecha entre ricos y pobres, ya que el acomodado estudiará sin problemas lo que quiera, pero el estudiante que proviene de clase media o baja, que quiera surgir, lo podrá hacer, pero a costa de un engorroso proceso de endeudamiento a largo plazo. Es decir, ahora compraremos la tele, el auto y el título en módicas cuotas, con el correspondiente interés de un mercado que se acostumbró a tasas altísimas
El financiamiento, al quedar en manos de los bancos, se verá seriamente afectado, debido a que éstos, al ser privados, buscarán el beneficio propio y no del estudiante, en lo que refiere a la pactación del modo de pago. Así, el Prestamista podría cobrar todo lo que deseara, en cuanto a intereses, seguros, tasas de riesgo y otros factores se refiere y el “deudor” se vería obligado a firmar, para así lograr el sueño de la educación.
Además, en este nuevo sistema de crédito, las financieras preferirían a los alumnos de pregrados “top”, es decir, aquellas carreras reconocidas como tradicionales, que tienen facilidad para encontrar trabajo y que son bien remuneradas, ya que solo en estos estudiantes se podrá tener confianza con respecto al futuro pago. Si algún educando no pertenece a este grupo, vería severamente estropeado su interés de obtener educación, debido a que, en el caso de obtener algo de préstamo, se vería afectado a algún tipo de “tasa de riesgo”, Ni hablar de aquéllos que sus padres se encuentran morosos en el famoso “Dicom”. Es probable que alguna entidad los financie, pero bajo un precio inadmisible.
Lamentablemente, ésta, como tantas otras leyes, forma parte de una política para fomentar la formación de técnicos de nivel superior que, según estudios del gobierno, son requeridos en nuestra sociedad, pese a las pésimas remuneraciones y la mala consideración que se tiene de sus estudios. Tristemente, esto obliga a miles de personas a quedar sin educación o una de pobre calidad, atentando contra la propia voluntad. Patéticamente, se quiere hacer surgir a este país, pero, sin educación, la patria no surgirá.
Lo ideal seria que, de una vez por todas, algún gobierno se ponga las pilas y acepte que el modelo de financiamiento no es adecuado para algo que es un derecho: la educación. Ésta debería estar garantizada por el estado, a través del “financiamiento diferenciado”, es decir, cada estudiante paga de acuerdo a lo que sus ingresos familiares le permiten. Así, se sientan las bases de una sociedad más justa y solidaria que, además, tiene un alto nivel educacional.
Mucho se ha hablado de las protestas de los universitarios, pero nosotros, los estudiantes secundarios, somos los más perjudicados con este proceso, en especial los que estamos por salir. Llegaremos justo al inicio de la batahola, convirtiéndonos en los “Conejillos de Indias” de este nuevo proyecto para financiar la educación. La verdad es que, lo menos que necesitamos, son las mentiras que se han entregado en los medios de comunicación y es por eso que he querido entregar las consecuencias que podría tener esta nueva forma de financiamiento.
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